Subestación Viana 400 kV en Ourense: cómo avanza el proyecto y qué medidas ambientales debe cumplir
BOE: El refuerzo de la red eléctrica en Galicia avanza con estrictas condiciones para proteger la biodiversidad, evitando una evaluación de impacto ambiental ordinaria.
Impacto: Resolución de 11 de diciembre de 2025, de la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental, por la que se formula informe de impacto ambiental del proyecto «Subestación a 400 KV Viana y línea de transporte de energía eléctrica a 400 KV de entrada y salida en la subestación Viana de la línea Trives-Aparecida, en la provincia de Ourense».
Detalles
- Ubicación: Municipio de Viana do Bolo (Ourense)
- Componentes: Nueva subestación y línea aérea de 4,29 km con 12 apoyos a 400 kV
- Resolución: No se requiere evaluación de impacto ambiental ordinaria (11/12/2025)
- Medidas clave: Dispositivos salvapájaros, seguimiento de avifauna y quirópteros, integración paisajística
- Órgano emisor: Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental del MITECO
Contenido
La publicación en el BOE de la resolución sobre el proyecto «Subestación a 400 kV Viana y línea de transporte de energía eléctrica» marca un hito en el despliegue de infraestructuras críticas para la transición energética en el noroeste de España. Este procedimiento, culminado a finales de 2025, es el resultado de un exhaustivo trámite de evaluación ambiental simplificada que se inició en agosto de 2024. La decisión de la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental permitirá a Red Eléctrica de España (REE) proceder con la construcción, pero bajo un estricto marco de prescripciones diseñado para minimizar el impacto en un entorno natural sensible. La historia de la planificación eléctrica en Galicia está ligada a su orografía y a la necesidad de evacuar la energía renovable generada en el interior, haciendo de esta subestación un nodo estratégico para la estabilidad y la seguridad del suministro en la región.
El contexto histórico de este proyecto se enmarca en la creciente demanda de interconexiones robustas y subestaciones transformadoras que permitan integrar los nuevos parques eólicos y solares previstos en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC). La línea existente Trives-Aparecida, a la que se conectará esta nueva infraestructura, es una arteria principal de la red de transporte. La decisión de no someter el proyecto a una evaluación de impacto ambiental ordinaria no se tomó a la ligera; es el resultado de más de un año de consultas a administraciones, análisis técnicos y la incorporación de numerosas medidas correctoras propuestas por los organismos consultados, desde la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil hasta la Dirección General de Patrimonio Natural de la Xunta de Galicia.
Entendiendo el proyecto: más que torres y cables
Para el ciudadano de a pie, hablar de una subestación de 400 kV y una línea de 4,29 kilómetros puede sonar a tecnicismo lejano. Una analogía útil es imaginar el sistema eléctrico nacional como el sistema circulatorio del cuerpo humano. Las grandes centrales de generación serían el corazón, las líneas de alta tensión como la Trives-Aparecida son las arterias principales, y las subestaciones como la proyectada en Viana actúan como intercambiadores o nodos de distribución cruciales. Su función es transformar y redirigir la energía de alta tensión para que pueda ser distribuida a zonas de consumo o para inyectar la producción de nuevas plantas renovables. Sin estos «intercambiadores», la energía no puede fluir de manera eficiente y segura.
El proyecto técnico es preciso: una subestación que ocupará de forma permanente 3,77 hectáreas, con un edificio de control y cerramientos específicos, y una línea aérea sostenida por 12 apoyos (torres metálicas) cuya altura oscila entre los 48 y los 69,9 metros. La construcción requiere acondicionar y abrir nuevos caminos de acceso, lo que supone una ocupación temporal adicional de más de 12 hectáreas. Sin embargo, el diseño ha tratado de minimizar la huella desde el inicio, utilizando caminos existentes siempre que ha sido posible y planteando cimentaciones específicas (tipo «pata de elefante») para adaptarse al terreno y reducir el movimiento de tierras.
El meticuloso proceso de consulta ambiental
Uno de los aspectos más reveladores del expediente es el detallado proceso de consulta a las administraciones. La tabla publicada en el BOE muestra que se consultó a 22 organismos, desde diversos departamentos del MITECO y la Xunta de Galicia hasta ayuntamientos y organizaciones ecologistas como WWF, SEO/BirdLife, Greenpeace y Ecoloxistas en Acción Galiza. De ellas, 11 remitieron respuesta con observaciones técnicas. Este diálogo ha sido fundamental para perfilar el proyecto final. Por ejemplo, las alegaciones de Ecoloxistas en Acción Galiza y la Asociación Petón do Lobo pusieron el foco en la afección a hábitats protegidos, lo que llevó a solicitar informes adicionales y a que el promotor tuviera que complementar su documentación ambiental en repetidas ocasiones, especialmente en lo relativo a la vegetación y la fauna.
Impacto ciudadano: más allá del municipio de Viana do Bolo
Aunque se trata de una infraestructura localizada, sus efectos trascienden lo local. Podemos analizar el impacto en tres niveles:
Para las comunidades locales y el entorno natural
Los vecinos de las parroquias de Fradelo, Mosexos o Pinza verán una nueva infraestructura en su paisaje. La resolución es clara en que las distancias a las viviendas (más de 200 metros para la línea y 1 km para la subestación) y los estudios de campos electromagnéticos (muy por debajo de los límites legales) descartan riesgos para la salud. El mayor impacto local es sobre el patrimonio natural. El proyecto se sitúa cerca de la ZEC/ZEPA «Pena Trevinca», hábitat de especies en peligro de extinción como el águila real o la perdiz pardilla. Por ello, las medidas prescritas son extraordinariamente detalladas: señalización de la línea con salvapájaros, un programa de seguimiento de mortalidad de aves con perros adiestrados durante al menos cinco años, y la obligación de señalizar también líneas existentes en la zona para compensar el impacto acumulativo.
Para el sistema energético y los consumidores
A nivel regional y nacional, esta infraestructura es una pieza clave para descongestionar la red y facilitar la entrada de más energía renovable, fundamentalmente eólica, de las sierras de Ourense. Una red más robusta y mallada mejora la seguridad del suministro, reduce el riesgo de cortes y, a largo plazo, puede contribuir a una mayor estabilidad de precios al permitir una gestión más eficiente de los flujos de energía. Para los consumidores gallegos y del noroeste peninsular, se traduce en un sistema eléctrico más resiliente y preparado para el futuro.
Para empresas y promotores de renovables
Para los desarrolladores de proyectos eólicos y solares en la zona, la puesta en servicio de la subestación Viana es una excelente noticia. Actuará como un punto de conexión a la red de transporte de alta capacidad, eliminando uno de los cuellos de botella más frecuentes para los nuevos parques: la falta de capacidad de evacuación. Esto puede acelerar las inversiones en la comarca y generar actividad económica asociada durante la construcción y el mantenimiento.
Guía paso a paso del procedimiento de evaluación ambiental simplificada
El recorrido de este proyecto desde su presentación hasta la resolución en el BOE es un ejemplo práctico de cómo funciona la evaluación ambiental simplificada regulada por la Ley 21/2013:
Paso 1: Inicio y solicitud (Agosto 2024). El promotor (REE), a través del órgano sustantivo (Dirección General de Política Energética y Minas), presenta la solicitud de inicio del procedimiento de evaluación ambiental simplificada.
Paso 2: Consultas públicas (Septiembre 2024). El órgano ambiental (Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental) abre el trámite de consultas a administraciones y personas interesadas, publicando la información para alegaciones.
Paso 3: Análisis de alegaciones e informes (Octubre 2024 – Junio 2025). Se reciben y analizan las respuestas. En este caso, fueron cruciales los informes de la Dirección General de Patrimonio Natural de la Xunta, que inicialmente encontró deficiencias en el estudio de vegetación y fauna. El promotor tuvo que aportar documentación adicional en varias ocasiones.
Paso 4: Propuesta de prescripciones (Julio 2025). El órgano ambiental, tras el análisis, traslada al promotor una serie de prescripciones para evitar impactos, que el promotor acepta.
Paso 5: Resolución (Diciembre 2025). El órgano ambiental emite su informe de impacto ambiental, decidiendo que NO es necesario someter el proyecto a evaluación ordinaria, siempre que se cumplan las medidas del documento ambiental y las prescripciones adicionales de la resolución. Esta se publica en el BOE.
Comparativa: antes y después de las medidas correctoras
El proyecto inicial y el proyecto finalmente autorizado son significativamente diferentes en cuanto a su compromiso ambiental. Esta evolución se puede visualizar en una comparativa clave:
Antes (Documento ambiental inicial): El estudio de fauna se basaba principalmente en fuentes bibliográficas. Los cálculos de afección a la vegetación autóctona (como los melojares de Quercus pyrenaica) eran genéricos. No se detallaba un programa específico de seguimiento de avifauna a largo plazo. El riesgo de colisión de aves se mitigaba solo con la instalación de salvapájaros en la nueva línea.
Después (Resolución definitiva en el BOE): Se exige un programa de seguimiento y vigilancia específico para aves y quirópteros, que comienza antes de las obras y abarca toda la vida útil del proyecto. Se obliga a un seguimiento quincenal de la mortalidad con perros adiestrados durante los primeros cinco años. La señalización con dispositivos anti-colisión debe extenderse también a tramos de líneas eléctricas existentes en el entorno como medida compensatoria. Se incorporan criterios técnicos muy concretos para la protección de la vegetación autóctona, priorizando la poda sobre la tala. Se añade una prescripción expresa para la integración paisajística de la subestación, especialmente para minimizar el impacto visual desde la Ermita de San Ciriaco.
Errores comunes en proyectos de infraestructura y cómo evitarlos
El análisis de este expediente permite extraer lecciones valiosas para otros promotores de proyectos sometidos a evaluación ambiental:
Error 1: Estudios de campo insuficientes. La crítica recurrente de la Dirección General de Patrimonio Natural fue la falta de trabajo de campo suficiente para caracterizar la vegetación y la fauna. Cómo evitarlo: Realizar prospecciones de campo en todas las estaciones relevantes, con metodologías contrastadas y personal cualificado. No basarse únicamente en bibliografía o cartografía histórica.
Error 2: Descripción imprecisa de las afecciones. Inicialmente, no se cuantificó con precisión la superficie de frondosas autóctonas que se vería afectada por la «calle de seguridad» de la línea. Cómo evitarlo: Utilizar herramientas SIG (Sistemas de Información Geográfica) actualizadas y realizar cálculos detallados, metro a metro, de las afecciones directas e indirectas, incluyendo las zonas de ocupación temporal como campas de trabajo.
Error 3: Subestimar la acumulación de impactos. En zonas ya con otras infraestructuras lineales (líneas eléctricas, carreteras), es crucial evaluar el efecto sinérgico. Cómo evitarlo: Incluir en el documento ambiental un capítulo específico de análisis acumulativo y sinérgico, no solo para la fauna, sino también para el paisaje, el suelo y la hidrología. Plantear medidas compensatorias en infraestructuras existentes, como se ha hecho aquí con la señalización de líneas antiguas.
Error 4: No anticipar las preocupaciones de las administraciones ambientales autonómicas. Sus informes son determinantes. Cómo evitarlo: Mantener una comunicación proactiva con estos organismos durante la fase de diseño del proyecto y del estudio ambiental, para alinear expectativas y metodologías.
Previsión futura: ¿Qué pasará en los próximos 12-24 meses?
Con la resolución publicada en el BOE, el proyecto entra en una nueva fase. En los próximos meses, Red Eléctrica de España deberá integrar todas las prescripciones de la resolución en el proyecto de ejecución definitivo. Paralelamente, debe obtener el resto de autorizaciones sectoriales (de la Confederación Hidrográfica para afecciones a cauces, de la Xunta para los aprovechamientos forestales, etc.). Se espera que el inicio de las obras físicas pueda producirse en el segundo o tercer trimestre de 2026, siempre que se cumplan todos los trámites.
Los primeros 24 meses de obra serán cruciales para el seguimiento ambiental. El programa de vigilancia de avifauna deberá estar operativo antes del primer movimiento de tierras. La implementación de las medidas de protección de la vegetación (balizamiento de ejemplares de Quercus pyrenaica, retirada y conservación de tierra vegetal) se supervisará estrechamente. La comunidad local y las asociaciones ecologistas, que ya han mostrado un alto grado de interés, probablemente ejercerán una vigilancia social adicional sobre el cumplimiento de las condiciones. Este proyecto se convertirá, por tanto, en un caso de estudio sobre cómo construir infraestructuras esenciales en espacios de alto valor natural con el máximo rigor.
Recursos y próximos pasos
Para los ciudadanos, empresas o estudiosos interesados en el seguimiento de este proyecto, se recomienda consultar los siguientes recursos:
• Web del MITECO: En el portal de evaluación ambiental se puede acceder al expediente completo, incluidos el documento ambiental final y todos los informes de las administraciones consultadas. [Enlace a la sección de evaluación ambiental del MITECO].
• Simulador de afecciones paisajísticas: Aunque no es un recurso oficial para este proyecto específico, herramientas públicas como el Visor de Paisaje de la Xunta de Galicia permiten entender cómo se analiza la visibilidad de las infraestructuras. [Enlace al visor de paisaje de la Xunta de Galicia].
• Plantilla de seguimiento de compromisos ambientales: Para otros promotores, resulta útil desarrollar una matriz o checklist que cruce cada prescripción de la resolución ambiental con la acción concreta a implementar, el responsable y el plazo. Este documento interno es clave para la gestión ambiental durante la obra.
La resolución de la subestación Viana 400 kV no es solo un permiso administrativo más. Es un modelo de cómo la tramitación ambiental, cuando se realiza con profundidad y diálogo, puede dar lugar a proyectos mejorados que reconcilian el desarrollo energético imprescindible con la protección del patrimonio natural. El verdadero éxito se medirá en los próximos años, en el terreno, con el cumplimiento escrupuloso de cada una de las medidas que hoy figuran en las páginas del Boletín Oficial del Estado.
